¿Cuándo debemos preocuparnos por la apariciónde lunares?
Los lunares surgen de las células que fabrican el pigmento que da color a nuestra piel (y que aumenta cuando nos bronceamos). Este pigmento se denomina melanina y las células que lo producen se llaman melanocitos. De ahí el nombre de ‘nevus melanocíticos’ y su color, en la gama del marrón.
Suelen aparecer, por lo general, en la primera década de la vida (hacia los 4 años). Posteriormente, aumentan en número hasta los 35 o 40 años y la mayoría desaparecen espontánea y paulatinamente a partir de los sesenta años.
¿Lunar benigno o melanoma?
El problema de los lunares, independientemente de que los consideremos estéticos o no es que muy ocasionalmente pueden degenerar a cáncer de piel, es decir, pueden malignizar.
El cáncer de piel que deriva de los melanocitos se denomina melanoma. Este puede aparecer sobre un lunar previo o sobre piel normal. Cuando el melanoma es muy pequeño, aunque aparezca sobre piel sana, también puede parecer un lunar.
Señales para identificar un posible melanoma
El método más conocido es el de la regla del ABCDE. Implica controlar las características de nuestros lunares según:
- (A) Asimetría. La mitad de un lunar no es igual a la otra
- (B) Bordes irregulares. Los bordes son desiguales, borrosos o pocos definidos
- (C) Color. Pigmentación no uniforme
- (D) Diámetro. El lunar mide más de seis milímetros
- (E) Evolución. Identificar si hubo cambios en el color, tamaño, forma o espesor
Ante cualquier cambio es vital consultar inmediatamente a un dermatólogo.
¿Por qué la obesidad y la depresión van de la mano?
Cuando el tejido adiposo crece, aumenta el tamaño de los adipocitos (una característica de la obesidad) y se altera la secreción de las adipocinas. Entonces, las células inmunes reaccionan y liberan unas moléculas semejantes a las hormonas.
Esto hace que crezcan y se alteren los vasos sanguíneos, necesarios para el crecimiento del tejido adiposo. Por su parte, las fibras nerviosas que llegan desde el cerebro al tejido adiposo también se movilizan.
Todo esto ocurre de manera diferente en cada depósito de tejido adiposo. Por ejemplo, en el tejido adiposo visceral (rodea órganos vitales), la liberación de moléculas inflamatorias es mayor que en el tejido adiposo subcutáneo (rodea todo el cuerpo).
El riesgo de padecer distintas enfermedades está relacionado con la distribución de los depósitos de grasa.
Diversos estudios han encontrado que los procesos inflamatorios que se originan en el entorno del tejido adiposo se diseminan al cerebro, donde conducen a cambios sustanciales en su actividad1. Es decir, se producen alteraciones en ciertos neurotransmisores (que también están relacionados con la obesidad) que contribuyen al desarrollo de trastornos neuropsiquiátricos.
Un estudio reciente ha demostrado que hay que valorar la relación obesidad/depresión en cada rango de edad2. Dicho trabajo ha encontrado que hasta los 70 años es más probable que una persona con obesidad genere depresión. Sin embargo, a partir de los 80, sucede a la inversa: la depresión puede desembocar en obesidad. Por lo tanto, existe una relación recíproca que puede cambiar con la edad.
Mantener un Indice de Masa Corporal (IMC) a raya nos ayudará a estar física y mentalmente saludables en todas las etapas de nuestra vida.
Referencias:
Los trastornos de ansiedad podrían transmitirse de padres a hijos y de madres a hijas
¿Difiere la probabilidad de transmisión de los trastornos de ansiedad de padres a hijos entre parejas de padres e hijos del mismo sexo y de sexo opuesto?
Aunque se sabe que los trastornos de ansiedad son hereditarios, la contribución relativa de los genes y el entorno no está clara. Los patrones de transmisión de la ansiedad en función del sexo pueden apuntar a diferentes vías en la forma en que los padres transmiten los trastornos de ansiedad a sus hijos.
En un estudio transversal de 7 años de duración, en Canadá, de 398 hijos de la población general (enriquecido para el riesgo familiar de trastornos del estado de ánimo), aquellos con un padre del mismo sexo con un trastorno de ansiedad tenían más probabilidades de tener un trastorno de ansiedad que los hijos con un padre del sexo opuesto con un trastorno de ansiedad.
Para la realización de este estudio, se utilizaron entrevistas semiestructuradas para establecer los diagnósticos de trastorno de ansiedad a lo largo de la vida en los padres y la descendencia. La asociación entre el trastorno de ansiedad en el padre del mismo sexo o del sexo opuesto y los trastornos de ansiedad en la descendencia se probó con una regresión logística.
De los 298 hijos participantes, 203 eran de sexo femenino con una edad media [EM] de 11,1 [3,7] años y 195 de sexo masculino con una edad media [EM] de 10,6 [3,1] años) de 221 madres y 237 padres. Los trastornos de ansiedad en el progenitor del mismo sexo ([OR], 2,85; IC 95%, 1,52-5,34; P = 0,001) se asociaron con mayores tasas de trastornos de ansiedad en la descendencia, mientras que los trastornos de ansiedad en el progenitor del sexo opuesto ([OR], 1,51; IC 95%, 0,81-2,81; P = 0,20) no lo hicieron. Compartir un hogar con un progenitor del mismo sexo sin ansiedad se asoció con menores tasas de ansiedad en la descendencia ([OR], 0,38; IC del 95%, 0,22-0,67; P = 0,001), pero la presencia de un progenitor del sexo opuesto sin ansiedad no lo hizo (OR, 0,96; IC del 95%, 0,56-1,63; P = 0,88).
Este hallazgo sugiere un posible papel de los factores ambientales, como el modelado y el aprendizaje vicario, en la transmisión de la ansiedad de padres a hijos. Los estudios futuros deberán establecer si el tratamiento de la ansiedad de los padres puede proteger a sus hijos de desarrollar un trastorno de este tipo.
Referencia:
Pavlova B, Bagnell A, Cumby J, et al. Sex-Specific Transmission of Anxiety Disorders From Parents to Off-spring.
https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2794157?utm_source=For_The_Media&utm_medium=referral&utm_campaign=ftm_links&utm_term=07122
Los alimentos ricos en potasio mejoran la salud cardiovascular de las mujeres
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte en todo el mundo y acaban con unos 17,9 millones de vidas cada año. Los factores de riesgo clave son la presión arterial alta, el colesterol alto y el tabaquismo. Las dietas altas en sodio aumentan el riesgo de presión arterial alta y de enfermedades cardiovasculares. En esta línea, con el consumo generalizado de alimentos procesados que existe actualmente, a muchas personas les resulta difícil limitar su consumo de sodio.
Un estudio publicado en European Heart Journal, descubrió que las mujeres pueden combatir los efectos del sodio al consumir una dieta rica en potasio, lo que podría disminuir el riesgo de ECV. El estudio a gran escala contó con casi 25 000 participantes del estudio EPIC-Norfolk en el Reino Unido. Los participantes tenían entre 40 y 79 años de edad, con una media de edad de 59 para los hombres y 58 para las mujeres. Al comienzo del estudio, todos los participantes completaron un cuestionario de estilo de vida. Luego, los investigadores midieron su presión arterial y recolectaron una muestra de orina.
Estimaron la ingesta dietética de los niveles de sodio y potasio midiendo los niveles urinarios de estos dos minerales. Los investigadores analizaron el efecto de la ingesta de potasio sobre la presión arterial, después de ajustar por edad, sexo y consumo de sodio. En las mujeres, encontraron una correlación negativa entre la ingesta de potasio y la presión arterial sistólica (PAS): a medida que aumentaba la ingesta, la PAS disminuía. El efecto fue mayor en aquellas mujeres que tenían la mayor ingesta de sodio: en mujeres con una ingesta alta de sodio, cada aumento de 1 gramo en el potasio diario se asoció con 2,4 milímetros de mercurio (mm/Hg) más bajos en la PAS.
Reducir la PAS en poco más de 1 mm/Hg no es clínicamente significativo en la práctica. Lo que sí indica es que la ingesta de sodio por sí sola no es el único factor en el que debemos concentrarnos al prevenir las enfermedades cardiovasculares, y los enfoques de nutrición personalizados son clave para lograr resultados de salud óptimos. Los investigadores no encontraron ninguna asociación entre la ingesta de potasio y la presión arterial en los hombres.
Referencias del estudio:
R.Wouda, S. Boekholdt, K. Khaw, N. J Wareham, M. H de Borst, E.Hoorn, Joris I Rotmans, L.Vogt, Sex-specific associations between potassium intake, blood pressure, and cardiovascular outcomes: the EPIC-Norfolk study, European Heart Journal, 2022;, ehac313, https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehac313
¿Has dejado de comer huevo por temor a que afecte tu salud cardiovascular?
El huevo es un alimento rico en vitaminas y minerales esenciales para el cuerpo. Incluirlo en una dieta equilibrada no solo contribuye a reducir el riesgo de varias enfermedades, sino que también favorece una recuperación más eficiente después de una enfermedad.
Este alimento contiene dos carotenoides clave, luteína y zeaxantina, que protegen la mácula del ojo, ayudando a prevenir su degeneración y el desarrollo de cataratas. Además, los huevos son una excelente fuente de colina, un nutriente esencial para la memoria en todas las etapas de la vida, desde el desarrollo fetal hasta la vejezn poseen ácidos grasos omega-3 y omega-6, que benefician la salud visual y mental. En diversos estudios, participantes de diferentes edades y condiciones (niños, adultos, personas en regímenes de pérdida de peso, prediabéticos, diabéticos, entre otros) consumieron entre 2 y 3 huevos diarios durante un mes. Aunque hubo un incremento en los niveles de LDL (colesterol malo) y HDL (colesterol bueno), el equilibrio entre ambos mantuvo el riesgo cardiovascular sin cambios.
Estudios epidemiológicos han confirmado que el consumo de huevos no está asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. De hecho, consumir un huevo semanal como aquellos que lo hacen a diario presentan el mismo riesgo de desarrollar estas patologías.
Por ello, en países como India, Corea, Australia, Canadá y gran parte de Europa, no se establece un límite específico para el consumo de colesterol en las dietas. Incluso, las guías dietéticas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) han eliminado las restricciones sobre la ingesta de colesterol.
Si has dejado de incluir tu alimentación, ¡es momento de reconsiderarlo!





